Entradas

Prologo o Prefacio

Imagen
Querían que escribiera sobre el querer ser y la imposibilidad de ser, pero mis sentimientos son mucho más profundos. Querían que escribiera sobre una patria desangrada y su llanto de risa, pero mi necesidad expresiva no abarca tanto. Querían que escribiera en prosa largos tratados ensayísticos sobre la impotencia del hombre ante las circunstancias de la vida, pero mi pluma no quiere dejar aún el mundo de la poesía que apenas comienza a explorar. Aquellos tal vez me conocen mejor que yo, entienden lo que realmente quiero y lo que me conviene; pero, la verdad es que mi pasión es demasiado grande para solo enfocarse en lo que soy y lo que quisiera ser. La verdad es que mi decepción y mi descontento, aunque son sentimientos comunes en muchos venezolanos, son demasiado míos para compartirlos con otros matices de otras voces. Y, si bien son reflexiones, solo necesitaba decirlas, no filosofar sobre ellas. Por esto utilizo el género predilecto de la primera persona. La verdad es que mis reflex…

El fuego helado del destino

Imagen
La ironía del escape, como aquel Eneas llegando al futuro de Roma. ¿Es felicidad o es alivio este frio esperanzador? Cuando Hestia se apaga y Deméter renuncia no queda más que el Hades. ¿Es realmente expectativa o es simple resignación? Pero ¿quién puede asegurar en el vaivén de la vida hacia dónde nos lleva el Barquero? ¿Al Tártaro o los Campos Elíseos? Ante mí se abren los brazos de la madre, helados y amenazantes, entonces, el miedo y la duda se disipan. Mis zapatos se unen al estruendoso mar de suelas apuradas y ya no soy solo una partícula más, puesto que tengo un propósito y otra vez creo en el destino.

Prólogo- La Ninfa

Imagen
Soñé con una niña en medio de un bosque, era una niña pequeña, no más de seis años de edad, pero era bastante alta, o eso me pareció. Su cabello largo y ondulado era similar al carbón, y su pequeña carita era toda ojos, tan grandes y azules como el mismo mar de playa.
Tenía la piel tan blanca que parecía etérea, a veces estaba casi segura de que podía ver a través de ella, aunque resplandecía con un brillo que llegaba a molestar a la vista. Era como un ángel o un hada de los bosques en medio de tanta naturaleza. A pesar de su hermosura, tan tierna y al mismo tiempo poderosa, no logré contener la pregunta que brotaba desde mi garganta:
-¿Quién eres?- le susurré.
-Soy Drelia.- respondió ella ofreciéndome su manita- Ven conmigo y te mostraré lo que buscas.-
Tomé su mano y la seguí hasta un claro, ella me soltó y fue hacia un rayo de luz que se colaba entre los árboles. Entonces observé con sorpresa cómo la niña se volvía mujer frente a mis ojos. Todos sus rasgos parecíaniguales solo…

La ninfa, Capítulo 1

Imagen