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Literatura cómo te extraño

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Dame las preguntas correctaspara resolver los enigmas que importan.Destino, permite que mis sueños ya no sean pedantes,que la realidad vuelva a ser mágicaaunque la comodidad no sea más que estancamientoy la estabilidad solo sea una ilusión.Detesto este mundo de grisesporque las cosas eran más fácilesentre blancos y negros.Me pregunto cuándo la humanidad superará su moratoriadejará atrás su adolescencia,su descaro y rebeldíay logrará su identidad.Si todos somos extranjeros¿cómo hacemos polis?¿es nuestro destino siempre pelear?y la relatividad de la historia¿impide que existan los verdaderos héroes?El heroísmo de lo mundano es lo que está de moday los sueños elevados, solo sueños son,maravillosas utopías con las que engañar la mentey consolar el corazón.No solo le temen al hades,también demonizan el pathosy si el control es ilusiónlo mismo va para Psique¿cómo canalizar las emocionesen una sociedad sin catarsis?Literatura cómo te extraño.

Mamá y la Luna

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Había una vez un niño muy desobediente, su madre ya no sabía qué hacer:-¡Daniel, anda a hacer la tarea!-Pero Daniel se quedaba jugando es su cuarto.-¡Daniel, ve a botar la basura!-Y Daniel seguía jugando…Un día mamá regresaba de hacer las compras y se encontrócon que Daniel había hecho la peor de las travesuras: botó agua por toda la casa y estaba jugando en el charco de la cocina. -¡Daniel! ¿Qué has hecho? ¿Por qué malgastas el agua de esa manera? ¿No te he dicho ya lo importante que es?--Solo es agua mamá, y me estoy divirtiendo mucho--Tú eres pura diversión y nada de trabajo, ahora me ayudarás a limpiar este desastre--No, me voy a jugar- dijo el niño y salió corriendo a su cuarto.-¡Ay qué voy a hacer con este niño!-Era de noche y la luna brillaba en todo su esplendor, la mujer se quedó mirándola a través de la ventana. Tratando de calmar su ira y respirando con lentitud, exclamó:-¡Ay Luna, Señora de los mares, ojalá Danielito aprendiera a valorar las cosas, el agua, la vida, todo, y…

Prologo o Prefacio

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Querían que escribiera sobre el querer ser y la imposibilidad de ser, pero mis sentimientos son mucho más profundos. Querían que escribiera sobre una patria desangrada y su llanto de risa, pero mi necesidad expresiva no abarca tanto. Querían que escribiera en prosa largos tratados ensayísticos sobre la impotencia del hombre ante las circunstancias de la vida, pero mi pluma no quiere dejar aún el mundo de la poesía que apenas comienza a explorar. Aquellos tal vez me conocen mejor que yo, entienden lo que realmente quiero y lo que me conviene; pero, la verdad es que mi pasión es demasiado grande para solo enfocarse en lo que soy y lo que quisiera ser. La verdad es que mi decepción y mi descontento, aunque son sentimientos comunes en muchos venezolanos, son demasiado míos para compartirlos con otros matices de otras voces. Y, si bien son reflexiones, solo necesitaba decirlas, no filosofar sobre ellas. Por esto utilizo el género predilecto de la primera persona. La verdad es que mis reflex…

El fuego helado del destino

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La ironía del escape, como aquel Eneas llegando al futuro de Roma. ¿Es felicidad o es alivio este frio esperanzador? Cuando Hestia se apaga y Deméter renuncia no queda más que el Hades. ¿Es realmente expectativa o es simple resignación? Pero ¿quién puede asegurar en el vaivén de la vida hacia dónde nos lleva el Barquero? ¿Al Tártaro o los Campos Elíseos? Ante mí se abren los brazos de la madre, helados y amenazantes, entonces, el miedo y la duda se disipan. Mis zapatos se unen al estruendoso mar de suelas apuradas y ya no soy solo una partícula más, puesto que tengo un propósito y otra vez creo en el destino.

Prólogo- La Ninfa

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Soñé con una niña en medio de un bosque, era una niña pequeña, no más de seis años de edad, pero era bastante alta, o eso me pareció. Su cabello largo y ondulado era similar al carbón, y su pequeña carita era toda ojos, tan grandes y azules como el mismo mar de playa.
Tenía la piel tan blanca que parecía etérea, a veces estaba casi segura de que podía ver a través de ella, aunque resplandecía con un brillo que llegaba a molestar a la vista. Era como un ángel o un hada de los bosques en medio de tanta naturaleza. A pesar de su hermosura, tan tierna y al mismo tiempo poderosa, no logré contener la pregunta que brotaba desde mi garganta:
-¿Quién eres?- le susurré.
-Soy Drelia.- respondió ella ofreciéndome su manita- Ven conmigo y te mostraré lo que buscas.-
Tomé su mano y la seguí hasta un claro, ella me soltó y fue hacia un rayo de luz que se colaba entre los árboles. Entonces observé con sorpresa cómo la niña se volvía mujer frente a mis ojos. Todos sus rasgos parecíaniguales solo…

La ninfa, Capítulo 1

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